A inicios del año, el anhelo de llegar a la última fecha con chances de campeonar era la luz al final del túnel en la planificación del Boca de Gustavo Alfaro. El magro empate 1 a 1 en La Feliz solo fue para cumplir con el calendario de la Superliga e intentar aspirar a finalizar en el segundo puesto.

La formación inicial contaba con la incógnita de como ensamblar tres jugadores con características de extremos y un 9 no convencional como Mauro Zárate para formar un circuito de juego que supla la ausencia de un creativo. Este interrogante se diluyó rápidamente: Sebastián Villa se ubicó por derecha, el debutante Agustín Obando por izquierda y Cristian Pavón regresando a sus orígenes como delantero, aunque esta vez en posiciones más centrales con mucha incidencia en la elaboración del juego.

Obando llega al fondo tras buenas combinaciones con Fabra. Pavón detrás de Zarate y Villa por derecha.

Una de las claves del partido fue la posición de Pavón por el centro. Sin darles referencia de su lugar en la cancha a los defensores, comenzó a entrar y salir, turnándose con Zárate, buscando asociaciones en corto constantemente tanto por dentro como por fuera. En una de las buenas combinaciones con Fabra y Obando, llegó el gol de Mauro como centro delantero clásico aprovechando un rebote del arquero local. Con la ventaja en el marcador, Boca nunca pudo terminar de hacerse cargo del dominio del terreno de juego, aunque sin demasiada intensidad por parte de Aldosivi, salvo cuando Matías Pisano podía hilvanar dos o tres toques seguidos. En una mala salida de Jorman Campuzano en corto, entregó mal y con un gran pase de Javier Iritier y la posterior definición de Cristian Chávez ante el fallido cruce de Carlos Izquierdoz y la mirada atónita de Marcos Díaz, el equipo marplatense empató el encuentro.

El segundo tiempo necesitaba mayor intensidad por parte del conjunto Xeneize, que solo apareció a cuentagotas. La banda izquierda siguió siendo el carril predilecto para atacar con el tándem Obando-Fabra y las buenas combinaciones con Pavón, aunque sin aceitar demasiado las terminaciones de las jugadas. La impresión se adueñó del partido y conforme avanzaba el tiempo se fue diluyendo la intensidad de ambos equipos, salvo el rato en cancha de Emanuel Reynoso que con sus buenas asociaciones intentó progresar en campo, pero sin precisión en los últimos metros. Aldosivi optó por el repliegue sobre su arco y apostar a las salidas rápidas con Pisano y Chavez, pero en contadas oportunidades pudo hilvanar una serie de pases.

Con el empate final, Boca finalizó tercero en la Superliga y con el objetivo de clasificar en forma directa a la Copa Libertadores 2020. En cuanto a lo futbolístico, el equipo aún no aparece y carece de inventiva para resolver partidos ante equipos cuya estrategia pasa por el repliegue y los ataques directos. El cotejo del miércoles asoma como un partido vital en el camino de este nuevo Boca, que todavía le falta dar las pruebas de fuego.